Resumen clave
- La automatización y la inteligencia artificial redefinen el valor de la implementación.
- Ejecutar código o redactar texto ya es un commodity.
- El valor se desplaza hacia el diseño de sistemas y experiencias.
- Un llamado a los escritores y creadores para ser hackers de emociones y arquitectos de mundos.
Me sostiene un esqueleto de RRHH. El mercado laboral no es una cifra, es una vibración que siento en la espalda cada vez que leo una noticia de despidos masivos.
Pero mi sangre es tecnología. Por eso no temo a la herramienta, temo a la ceguera de quien cree que "picar código" o "picar texto" sigue teniendo valor por sí mismo. La ejecución hoy es un commodity.
La simetría del código y la palabra
El lenguaje, ya sea binario o humano, ha dejado de ser un reto. En este nuevo escenario, el "trabajador de implementación" (el que sólo escribe código o escribe texto) ha perdido su ventaja competitiva.
De escribir funciones a diseñar sistemas.
De rellenar folios a diseñar experiencias.
A mis amigos los escritores
Nuestro nuevo trabajo ya no es teclear. Necesitamos saber (y trabajar) qué historia merece ser contada, por qué duele y cómo va a transformar al que la lea. El valor se ha desplazado de la mano a la cabeza, y de la cabeza al corazón.
Sed hackers de emociones, sed arquitectos de mundos, sed provocadores. Pero, sobre todo, sed humanos.
Nos vemos en la siguiente mutación.
El puente
Explorando las simetrías entre el desarrollo de software y la comunicación estratégica.
El nuevo ingeniero:
Diseña la arquitectura del sistema, entiende el negocio y usa la IA para generar el código.
El nuevo escritor:
Diseña la estrategia de comunicación, entiende la psicología humana y usa la IA para generar el texto.
Fin del pensamiento